Una parte de mi quiere dormir muchísimo. Es una manera de dejar correr el tiempo sin sentir el suelo ni los malos olores ni pensar en mis padres y mi casa y en la vida que sigue su curso allá afuera. La otra parte teme que alguien me llame o dé unos golpecitos en la puerta, y yo no oiga nada.
Cuando desperté no me podía orientar. Estaba temblorosa. Me dolía la cabeza. Seguramente no era nada que una buena pizza y un paseo en el mar no pudieran curar.
Valor , Mafi. Las niñas lloronas no merecen…
Se me olvidó lo que iba a decir.
Ya lo recordaré. Tengo en la cabeza cosas graves. Tengo que seguir escribiendo palabras, palabras, palabras, para que es cerebro no me llene de interrogantes los espacios vacíos.
LO QUE VOY A HACER APENAS SALGA DE AQUÍ:
Darme un baño. Lavarme el pelo. Cepillarme los dientes mohosos…iug…
Comerme una sandia enterita.
Tumbarme a mirar el cielo 24 horas seguidas.
Fumarme un puchito… tal vez más….ja...!
Correr en el viento. Cantar. Bailar. Ver que hora es.
Leer el periódico. Escuchar música.
Hacer el amor.
Olvidarme de lo que ha ocurrido.
Pero ocurrió. Me he estado engañando a mi misma, y no puedo seguir haciéndolo, esto va en serio. Estoy en un lugar adonde nadie viene, una vieja granja abandonada o una bodega. Tal vez tiene unas ventanas rotas, tapadas con cartón, y letreros que dicen <
O tal vez ese hombre vive aquí. Tal vez ésta es su casa y todos los días para por encima de de la puerta del sótano.
¿Qué quieres de mi, maldito? Sabes a quién me refiero. Cobarde. Infame sin cara. ¿Estas loso? ¿Una voz te dijo que te apoderaras de una niña en la calle y que la enterraras viva?
No sé que hacer. ¿No va a venir nadie? ¿Nunca?
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