Es una precaución tonta ¿cierto? Pero quería asegurarme de que supieran a quién habían encontrado, en caso de…
Bueno, dejemos eso. Yo les puedo CONTAR quién soy.
Es bastante extraño esto de hablar sola, con un simple papel. Pero es que todo esto es irreal. Estoy escribiendo en la oscuridad. En un sótano…Encerrada. Me parece que es un sótano. Todavía no me atrevo a explorarlo, pero palpo las paredes en todas las direcciones y me doy cuenta de que es pequeño. Las paredes son de hormigón y el piso también. No alcanzo a ver ni tocar el techo. Hay unos escalones a la entrada de este sótano, a continuación de una pesada puerta inclinada.
Trato de calmarme y ser razonable. Estoy bien. No tengo heridas ni nada de eso, pero todavía estoy tan temblorosa que tal vez no esté escribiendo las letras correctas. Espero que esto sea una broma, que la puerta se abra, que entre luz, que lleguen personas riéndose y me saquen de aquí y me expliquen qué fue lo que pasó.
Estoy escribiendo como si esto fuera algo que hago todos los días. Perfectamente natural, ¿no?
Pero si esto no es una broma…
Y si no viene nadie…
Si, suspendí y lloré un buen rato, ahora me siento mejor. Los dedos están firmes. Es que todo ha sido un gran shock. Como quien va caminando tranquilamente por la calle y de pronto se da de narices con el suelo.
Exactamente eso: yo iba caminando por la calle cuando… ¡cataplum! Es demasiado absurdo hasta para ser un sueño.
Seguramente si fuera un sueño sería mejor.
En todo caso, la conmoción me está pasando. No ocurre nada. No me puedo quedar sentada en los escalones ¿No necesito hacer algo? ¿Dejar más mensajes? ¿Tomar notas? Cualquier cosa para ocupar la imaginación. Al principio estaba tan aturdida que no pude hacer nada más que quedarme aquí para en la oscuridad. Después, me fui acercando poco a poco a los escalones y empecé a golpear la puerta y a gritar: <<¡Hola! ¿No me oyen? Aquí estoy. ¿No hay nadie?>> Grité cosas así, sin saber realmente qué decir, porque tuve también el temor de que el hombre estuviera allí, escuchando. Eso me asustaba. ¿Quiero que él abra la puerta?
Pero tuve que empezar a gritar de nuevo… Otras personas pueden estar allá afuera, aun para de largo sin saber que yo estoy aquí. A ELLAS sí las necesito. Así que ahora grito cada pocos minutos, aún cuando vuelva el hombre; tengo que arriesgarme.
Pero no viene nadie y yo estoy aquí encerrada, dondequiera que sea. Estoy sola, encerrada tan confundida que no puedo pensar con claridad.
¿Qué debo escribir? Seguramente es de noche. Ya empezaba a escampar cuando ocurrió un incidente. Todavía tengo el cabello y los zapatos empapados. Estoy tiritando, pero no sólo del frío. Tengo que armarme de valor y volver a tantear las paredes y el piso, y esa puerta que está al final de los escalones.
Nunca me había ocurrida algo así.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario